
Al ver que la gasolina incrementaría, imaginaba lo difícil que sería para algunas familias económicamente, supuse que habría mucha gente disgustada por obvias razones, pero no imaginé que se disgustaran a tal grado que la ciudad se volviera un caos.
Entendía perfectamente su enojo, pero no compartía la manera en que lo expresaban, pues no me parece que robando y golpeándose entre ellos diera una solución, al contrario, hubo afectados económicamente (ya que les robaron otros ciudadanos sus pertenencias), e incluso hubo heridos, y aún así el precio de la gasolina se elevó como se había anunciado.
A mi parecer, si el pueblo desea hacer que se escuche su voz, debe hacerlo de forma unida y pacífica, presentándose ante quienes tienen el poder soberano, sin necesidad de conflictuarse.

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